|
Viernes
Santo, Madrugada,
llorando
va el Nazareno,
y
una pena se le clava
en
cada herida del cuerpo.
Cáceres
rinde su nombre,
Cáceres
rinde su nombre
al
Nazareno y maestro.
Cuando
pasa a nuestro lado
parece
pararse el tiempo.
En
el Adarve a su paso
la
noche se va muriendo
y
las rodillas se hincan
al
escuchar sus lamentos.
Cáceres
rinde su nombre,
Cáceres
rinde su nombre
al
Nazareno y maestro.
Cuando
pasa a nuestro lado
parece
pararse el tiempo.
Una
saeta se escucha
que
hace trepidar el cielo.
¡Y
esas las espinas clavadas
en
la frente del Cordero!
|
Cáceres
rinde su nombre,
Cáceres
rinde su nombre
al
Nazareno y maestro.
Cuando
pasa a nuestro lado
parece
pararse el tiempo.
Al
quejarte, Padre Nuestro,
al
pueblo encoges el alma,
y
las torres se arrodillan
por
cada gota que sangras.
Cáceres
rinde su nombre,
Cáceres
rinde su nombre
al
Nazareno y maestro.
Cuando
pasa a nuestro lado
parece
pararse el tiempo.
Y
a Santiago ya regresa,
se
cumplió la profecía:
en
una cruz morirá
la
Luz del eterno día.
Cáceres
rinde su nombre,
Cáceres
rinde su nombre
al
Nazareno y maestro.
Cuando
pasa a nuestro lado
parece
pararse el tiempo.
|